PARA PUNTUALIZAR
Concebir
la familia desde el enfoque sistémico permite tener una visión de conjunto de personas que conviven bajo el mismo techo, organizadas en roles fijos
(padre, madre, hermanos, etc.) con vínculos consanguíneos o no, con un modo de
existencia económico y social comunes, con sentimientos afectivos que los unen
y aglutinan. Naturalmente pasa por el nacimiento, luego crecimiento,
multiplicación, decadencia y trascendencia. A este proceso se le denomina ciclo
vital de vida familiar.
Consideramos
a la familia como un sistema integrador multigeneracional, caracterizado por múltiples
subsistemas de funcionamiento interno e influido por una variedad de sistemas
externos relacionados. La familia es al mismo tiempo, un sistema abierto y por
lo tanto, en continua transformación, viviendo cambios y modificaciones que son
distintos en cada momento de su evolución.
En
cada una de las interacciones entre los subsistemas la comunicación intra
familiar permite intercambiar información y delinear los límites entre cada
individualidad y cada identidad que conforman el todo del sistema, a la vez que
resolver situaciones y problemas comunes. Con respecto al modo de
funcionamiento familiar a través de las comunicaciones se pueden encontrar
tanto respuestas apropiadas como inapropiadas. Una respuesta es apropiada
cuando satisface la demanda implícita tanto en el significado como en la
intención del mensaje recibido. Se considera un modo de respuesta apropiada
cuando en la interacción conjunta se desarrolla el reconocimiento de la
identidad del otro que incluye el reconocimiento de sus potencialidades y capacidades.
La
“estructura familiar es el conjunto invisible de demandas funcionales que
organizan los modos en que interactúan los miembros de una familia.” Por
ejemplo, y siguiendo siempre a Minuchin: “Cuando una madre le dice a su hijo
que beba su jugo y este obedece, esta interacción define quien es ella en
relación con el y quien es el en relación con ella, en ese contexto y en ese
momento. Las operaciones repetidas en esos términos constituyen una pauta
transaccional.” Estas regulan la conducta de los miembros de la familia. Por
ejemplo, debe existir una jerarquía de poder en la que los padres y los hijos
poseen niveles de autoridad diferentes. También debe existir una
complementariedad de las funciones, en la que el marido y la esposa acepten la
interdependencia y operen como un equipo.” O podemos entenderlo como la organización
de las relaciones, los patrones y las reglas que rigen la vida familiar, para
estudiarla es necesario comprender la composición y el tamaño familiar, los
roles y las funciones, las reglas y las normas, es lo que permite la
convivencia y el desarrollo familiar.
Es importante puntualizar que la familia es un
sistema gobernado por reglas. Entendemos a reglas por “acuerdos relacionales que
prescriben o limitan los comportamientos individuales en una amplia gama de
áreas comportamentales, organizando su interacción en un sistema razonablemente
estable”. En otras palabras existe un “acuerdo” entre los miembros de la
familia para obrar de un determinado modo. La mayoría de las veces se trata de
un acuerdo que no puede decirse que sea consciente e incluso a veces, no es ni conocido
por los propios familiares. Entre los posibles modelos de reglas pueden destacarse:
Reglas conocidas, reglas implícitas y reglas secretas como también los límites regulan
FUNCIONALIDAD
FAMILIAR
Se
alcanza cuando los objetivos familiares o funciones básicas se cumplen
plenamente (seguridades económica, afectiva, social y de modelos sexuales) y
cuando se obtiene la finalidad (generar nuevos individuos a la sociedad) en una
homeostasis sin tensión, mediante una comunicación apropiada y basada en el respeto
de las relaciones intrafamiliares
DISFUNCIONALIDAD
FAMILIAR
A
nivel comunicacional, la disfuncionalidad puede estar dada en la perturbación
severa del tipo de intercambios establecido (dobles mensajes, bloqueos,
desplazamientos, doble vínculo).